¿Os acordáis de cuando en abril os conté que la carrera por la AGI eran en realidad dos carreras, con Occidente reducido a tres jugadores y China corriendo en su propia liga? ¿Y de cuándo unos días después DeepSeek le aguó la fiesta a NVIDIA con un modelo a un sexto del precio de la competencia? Pues hoy toca actualizar aquella tesis, porque me he quedado corto. Ya no son dos carreras. Es una sola, y el que llega tercero ha decidido hacer algo mucho más retorcido que intentar ganarla: está regalando las entradas para que el premio no valga nada.
Me explico, la historia tiene miga.
Lo que ha pasado
A mediados de julio, Moonshot AI (una startup de Pekín de la que hace dos años no había oído hablar casi nadie fuera de China) lanzó Kimi K3. Las cifras hablan por sí solas: 2,8 billones de parámetros con arquitectura mixture-of-experts, de los que solo se activan 16 expertos de 896 por token (por eso puede ser enorme y barato a la vez), y una ventana de contexto de un millón de tokens (cerca de cuatro veces la de su versión anterior).
En los rankings agregados se ha colocado en tercer lugar del mundo, solo por detrás de Claude Fable 5 y de GPT-5.6 Sol. En Artificial Analysis aparece en cuarto lugar entre 189 modelos, empatado con Opus 4.8.
Y en algunas cosas concretas, directamente manda. En el benchmark SWE Marathon (relacionado con tareas de programación), saca un 42,0, donde GPT-5.5 se queda en 14,0; tres veces más, así de crudo. Es también el primero en BrowseComp y en tareas agénticas de navegación, que es justo el terreno del que os hablo cada semana.
Nathan Lambert, probablemente el analista más serio que hay ahora mismo en el mundillo del open source, lo ha descrito como “el modelo abierto más fuerte jamás lanzado”. Como veréis, no se trata de un titular de YouTube sino de un tipo que se dedica a esto y que no regala elogios.)
Podría ser simplemente un anuncio de un modelo nuevo que bate benchmarks, pero es más que eso…
El detalle que lo cambia todo
El detalle no está en los benchmarks; está en la etiqueta del precio y en el calendario. La API de Kimi K3 cuesta 3 dólares por millón de tokens de entrada y 15 de salida, por debajo de prácticamente todos los buques insignia occidentales. Y los pesos del modelo, el modelo entero, para que lo ejecutes en tu propia infraestructura sin pagarle un céntimo a nadie, se liberan el 27 de julio. Sí, el mismo lunes en el que estáis leyendo esto. Mientras desayunáis, alguien en Hangzhou o en Múnich se está descargando un modelo de frontera a coste cero.
Si eso fuera un movimiento aislado de una startup que buscara hacerse un hueco, sería agresivo pero entendible. El problema, es que no es aislado. La misma semana del lanzamiento, Xi Jinping en persona comprometió el futuro del ecosistema de IA chino al open source y a su difusión global en la World AI Conference. Se trata del jefe del Estado, no de un CEO que busca titulares. Cuando el gobierno anuncia el plan, ya no es una estrategia de producto, sino algo más…
Y es que China ya no juega a tener el mejor modelo del mundo, sino que esto deje de ser un negocio. ¿Estamos hablando de dumping tecnológico?
La cuenta que no sale (para los de siempre)
Pensad un momento en cómo se financia la liga occidental. OpenAI y Anthropic pagan sus modelos con lo que cobran por ellos: cada API, cada suscripción, cada contrato enterprise alimenta el entrenamiento del siguiente modelo, que a su vez justifica la siguiente ronda de inversión y los siguientes centros de datos. Es una rueda que funciona mientras alguien pague la entrada.
Lambert lo desmonta pieza a pieza en su análisis: cada frontier model open source comprime los márgenes de los laboratorios comerciales, lo que deja menos beneficio para reinvertir, lo que deprime la valoración que el mercado les asigna, frenando la inversión en infraestructura. No hace falta que el modelo chino sea mejor; basta con que sea lo suficientemente bueno y gratuito como para que una parte del mercado deje de pagar. Vamos, que no te hunden el barco: te quitan el agua del puerto.
Encima, y esto es lo que a mí me parece más serio, lo están haciendo con una eficiencia de capital que asusta: Kimi K3 consigue una mejora de cerca de 2,5 veces en la eficiencia de escalado respecto a su predecesor, con muchísimo menos dinero y menos chips que sus rivales americanos. Y se supone que las sanciones y los controles de exportación estaban para impedir exactamente esto.
¿Y os acordáis de que hace unas semanas os conté que a Microsoft y a Uber la factura de los agentes se les había ido de las manos? Juntad las dos piezas: los clientes occidentales empiezan a mirar la factura con lupa justo cuando aparece un proveedor que regala la mercancía. No hace falta un MBA para ver hacia dónde empuja eso los precios.
En Washington ha sentado como un tiro
La reacción americana ha sido de manual de crisis. David Sacks, el asesor de IA de la Casa Blanca, reconoció en Axios que el liderazgo chino en los benchmarks de código le parece “concerning”, y soltó una frase que resume el pánico de fondo: “This is how you lose the AI race”. Su receta, por cierto, es menos regulación para los laboratorios americanos, justo lo contrario de lo que pide Anthropic. O sea que ni entre ellos se ponen de acuerdo en cómo responder.
Y todo esto le llega a OpenAI en la peor semana posible, con Apple demandándola por robo de secretos industriales en un caso que, según Bloomberg, amenaza sus planes de dispositivo propio. Vamos, que mientras los dos gigantes de Cupertino y San Francisco se pelean en los tribunales por quién le copió a quién, en Pekín han abierto la verja y están dejando pasar a todo el mundo gratis. De recochineo, sinceramente.
Mis impresiones a este respecto
Voy a mojarme, que para eso es mi blog.
De entrada, creo que esta jugada es bastante más peligrosa para Silicon Valley que cualquier benchmark. A un competidor mejor se le puede responder con un modelo mejor; a un competidor que regala el producto solo se le puede responder cambiando de negocio. Y ese cambio (dispositivos, aplicaciones, agentes verticales, servicios) es exactamente el que estamos viendo intentar a OpenAI con su hardware y a Anthropic con sus agentes. La demanda de Apple cobra otro sentido leída con estas gafas, ¿no os parece?
Por otro lado, la tentación del “modelo frontier gratis” hay que cogerla con pinzas. Una cosa son los modelos abiertos corriendo en TU servidor, bajo tu control y tu RGPD, y otra muy distinta es enviar los datos de tus clientes a una API en China porque es más barata.
Lo primero es una opción seria que en Europa deberíamos mirar sin complejos. Lo segundo, para la mayoría de empresas españolas que conozco, es un no rotundo. Si estáis valorando el ahorro, mirad antes dónde se ejecuta el modelo y quién ve los datos, y luego hablamos del precio.
Y finalmente, la corrección que os debía: en abril os dije que China jugaba su propia liga, como si fuera un torneo paralelo que no nos afectaba al día a día. Error mío: están jugando en nuestra liga, en nuestro campo y con nuestras reglas de precios; solo que han decidido que las entradas se regalan. Con la copa se quedará quien se la pueda permitir; el negocio del estadio, mientras tanto, se lo están comiendo.
Hace tres meses esto era una tesis para analistas. Hoy es una descarga de 2,8 billones de parámetros con un botón.
¿Y vosotros qué haríais? ¿Meteríais un modelo chino open source en el corazón de vuestra empresa, aunque fuera gratis? Déjame tus comentarios, me encantará leerte.
¡Buena semana!
