5.550 millones de dólares. Eso es lo que Cerebras levantó el miércoles pasado en Wall Street para plantarle cara al monopolio que Jensen Huang lleva construyendo desde hace cinco años. Y por si quedaba alguna duda, el primer día de cotización las acciones subieron un 68%, cerrando con una valoración cercana a los 95.000 millones de dólares en una jornada bastante salvaje.
No es un IPO más. Es la mayor salida a bolsa tecnológica en Estados Unidos desde la de Uber en 2019, y la primera vez que un competidor directo de NVIDIA en chips de IA cotiza en bolsa con valoración real. Vamos por partes, porque la historia tiene varias capas y, sinceramente, creo que algunas merecen la pena pararse a contar.
A priori parece un IPO tecnológico más. Pero cuando rascas un poco, lo que aparece es la primera grieta visible en la pared de NVIDIA en los últimos cinco años. Y eso lo cambia todo.
¿Quién es Cerebras y por qué de repente importa tanto?
Cerebras es una empresa fundada en 2015 por Andrew Feldman en Silicon Valley. Feldman, antes de esto, había montado y vendido a AMD una empresa llamada SeaMicro que ya iba en la línea de “hacer la infraestructura más eficiente que lo que ofrecen los grandes”. Vamos, que no es un recién llegado. Tras la salida a bolsa del miércoles, su participación personal en Cerebras vale unos 3.200 millones de dólares. Nada mal para alguien que llevaba diez años escuchando que esto era “un proyecto técnico que nunca escalaría”.
¿Y qué fabrica Cerebras exactamente? Pues aquí viene la parte interesante, prometo no perderos en lo técnico. Hacen un chip que es, literalmente, del tamaño de un plato de cena. Para que os hagáis una idea, un chip de NVIDIA tradicional (un H100 de los que mueven la IA de medio mundo ahora mismo) es del tamaño aproximado de un sello de correos grande. El chip de Cerebras, llamado WSE-3, es 56 veces más grande. No es una metáfora, es la cifra real.
¿Y eso para qué sirve? Aquí está la clave que casi nadie cuenta bien. En un sistema con GPUs tradicionales, el modelo de IA tiene que ir constantemente a buscar información a una memoria externa, fuera del chip. Imaginad que tenéis que cocinar y cada vez que necesitáis un ingrediente tenéis que bajar al supermercado de la esquina; rápido cocinaríais bastante lento. Pues Cerebras lo que ha hecho es meter directamente todos los ingredientes en la encimera. El resultado: dicen que generan respuestas de IA entre 15 y 25 veces más rápido que un sistema GPU equivalente.
A esto en la industria se le llama “memory wall” y es uno de los grandes cuellos de botella de los últimos años. Y resolverlo de esta forma, con un chip gigante en lugar de muchos chips pequeños conectados entre ellos, es la apuesta que Cerebras lleva haciendo desde el día uno.
Hace cinco años, casi todo el sector se reía de la idea. Hoy lo está pagando OpenAI por adelantado.
El golpe que NVIDIA ha sentido por primera vez
En enero de este mismo año, OpenAI firmó un acuerdo con Cerebras valorado en más de 10.000 millones de dólares por 750 megavatios de capacidad de cómputo hasta 2028. 750 megavatios, para que os hagáis una idea, es la potencia que consume una ciudad pequeña entera. Y eso era el deal inicial. En las últimas semanas, los compromisos entre OpenAI y Cerebras se han ampliado hasta superar los 20.000 millones, con la posibilidad de que OpenAI acabe con cerca de un 11% del capital de Cerebras. Sí, habéis leído bien: Sam Altman no solo quiere comprar chips a Cerebras, quiere ser dueño de un cacho de la empresa.
Y no se queda ahí. En marzo, Amazon Web Services anunció que empezaba a desplegar chips Cerebras en sus propios data centers. Es decir, el principal proveedor cloud del mundo, históricamente uno de los mayores clientes de NVIDIA, ha decidido meter al competidor directamente en casa.
Y aún hay más: Meta usa Cerebras para su Llama API desde abril de 2025. Mistral, la apuesta europea, lo lleva usando para Le Chat. Perplexity corre su modelo Sonar sobre estos chips a 1.200 tokens por segundo (rápido, muy rápido). G42, el gigante emiratí de IA respaldado por Microsoft, firmó un acuerdo marco con Cerebras hace tiempo. Vamos, que no es una empresa con un cliente y mucho marketing. Es una empresa con la mitad del top tier de la IA mundial en cartera, justo cuando salta a bolsa.
(Por cierto, esto encaja como un guante con lo que comentábamos hace unas semanas en aquel artículo sobre la carrera por la AGI a tres jugadores en Occidente donde decíamos que la moneda real de esta carrera no eran los modelos sino el cómputo. Pues bien, mirad quién está acaparando cómputo no-NVIDIA.)
Y si vuelvo a DeepSeek V4 del que hablamos hace tres semanas, el patrón se repite: estamos viendo en tiempo real cómo todas las grandes están buscando alternativas reales al silicio de Jensen Huang. Por la parte china, vía Huawei. Por la parte americana, vía Cerebras, Groq, AMD y un puñado más. Por primera vez en mucho tiempo, el monopolio cruje por varios sitios a la vez.
La respuesta de Jensen Huang (y por qué no es trivial)
Aquí es donde la historia se pone bastante interesante para los que sigáis esta industria.
En diciembre del año pasado, NVIDIA hizo el mayor acuerdo de su historia: pagó 20.000 millones de dólares por Groq, el otro gran competidor en chips de inferencia. La operación se vendió oficialmente como un acuerdo de licencia tecnológica y un “acqui-hire” (compras la empresa por el equipo, básicamente). En la práctica, los analistas lo leen como que NVIDIA absorbió al competidor que más le estaba apretando antes de que se hiciera demasiado grande.
Y en marzo, NVIDIA anunció Groq 3 LPX, el primer chip salido de esa adquisición. La promesa: combinándolo con su sistema Vera Rubin, podrían entregar hasta 35 veces más tokens por vatio en tareas de inferencia en tiempo real, comparado con sus propios racks anteriores.
La cifra suena brutal, pero sin duda hay un detalle no menor: estos chips no se empiezan a entregar hasta el tercer trimestre de 2026. Es decir, Cerebras puede seguir captando clientes sin que la respuesta de Huang esté en producción real. Y medio año, en esta industria, es una eternidad.
Esa es la grieta. No es que NVIDIA vaya a perder mañana su posición de dominio, ni mucho menos. Es que por primera vez en cinco años se está viendo en tiempo real que hay alternativas reales, que esas alternativas tienen cartera de clientes top tier, y que Wall Street está dispuesto a poner 5.500 millones de dólares encima de la mesa para apostarlo.
Lo que yo creo
Para empezar, ese IPO marca un cambio de fase realmente significativo en la industria. Durante cinco años hemos hablado de NVIDIA como si fuera “la única opción seria” para hacer IA a escala. La cifra de 95.000 millones de valoración de Cerebras al cierre del primer día dice otra cosa. Tiene pinta de que el mercado está dispuesto a financiar alternativas con cantidades comparables a las que se reservaba antes solo para NVIDIA y sus satélites más cercanos.
Por otro lado es importante señalar que la economía del watt manda, y manda cada vez más. Lo que está pasando con Cerebras no una disrupción de la innovación, es matemática pura. Cuando entrenas o sirves un modelo de IA, el coste por consulta tiende a estar dominado por el coste de la electricidad, el coste del data center y el coste del chip que ejecuta la operación. Cualquier arquitectura que reduzca cualquiera de los tres componentes manda en términos comerciales, independientemente de qué empresa lo fabrique. Y Cerebras, ahora mismo, parece estar ganando en uno o dos de esos componentes, según el tipo de carga concreta.
Además, lo más importante, en mi opinión: lo que está pasando con OpenAI comprando un cacho de Cerebras tiene paralelos clarísimos con el deal de Anthropic con SpaceX del que hablamos el lunes pasado en el blog. Las grandes de IA ya no se conforman con ser clientes de su infraestructura; quieren ser dueñas, alquilarla en exclusiva o tener participaciones. Es una señal bastante clara de que el cuello de botella ha cambiado de sitio: ya no es la calidad del modelo, es la capacidad para conseguir chips suficientes para servirlo a escala. Quien controle ese cuello de botella, controla el negocio.
Y si esto sigue así, en los próximos doce meses vamos a ver más operaciones de este tipo. Apuestas grandes, alianzas verticales entre laboratorios de IA y fabricantes de chips alternativos, y probablemente alguna otra salida a bolsa parecida (AMD por la parte cloud-AI, alguna china que se decida a saltar el charco, quizás Groq como spin-off semi-independiente de NVIDIA en algún momento.. veremos).
Lo que sí está claro es que el imperio de NVIDIA, por primera vez desde 2020, tiene grietas visibles. Y Wall Street acaba de poner cifras a esas grietas.
El detalle que cierra todo esto
Una cosa que me parece curiosa y que muchos análisis están pasando por alto es la corrección a la baja de la acción de Cerebras al día siguiente del IPO. De hecho, vimos que en su salida a bolsa subió un 68% y luego se mantuvo plana durante una semana. Sin duda, esta es una señal clara de que el mercado se ha calmado, ha digerido la noticia y que el precio se ha estabilizado en torno a una valoración razonable, no en torno a un momento de euforia.
¿Esto significa que Cerebras va a sustituir a NVIDIA mañana? Pues claro que no. NVIDIA factura cerca de 130.000 millones al año y Cerebras factura unos 510 millones. Estamos hablando de dos escalas completamente distintas. Pero como decían los analistas de Morgan Stanley el día del IPO, esto no va de tomar el lugar de NVIDIA. Va de demostrar que el mercado de chips de IA no es un mercado de un solo jugador, sino un ecosistema con varios actores legítimos en juego. Y eso, para una industria que llevaba cinco años con un solo nombre encima de la mesa, es una transformación bastante grande.
Veremos cómo evoluciona todo esto en los próximos meses, sin duda. Aquí la gran pregunta es si Cerebras será capaz de mantener su ritmo de crecimiento cuando NVIDIA empiece a entregar Groq 3 LPX en el tercer trimestre, si OpenAI acaba realmente con esa participación del 11%, y si los demás laboratorios de IA empiezan a moverse en la misma dirección. Si lo hacen, el tablero de la IA mundial va a cambiar de forma realmente significativa en los próximos 18 meses.. y ahí estaremos para contarlo.
¿Cómo lo veis vosotros? ¿Estamos ante el primer pequeño paso de la caída del monopolio NVIDIA, o ante un movimiento puntual que se diluirá en cuanto Jensen Huang saque sus nuevos chips?
Déjame tus comentarios, me encantará leerte.
¡Buena semana!
ENLACES DE INTERES
- CNBC — Cerebras pops 68% in Nasdaq debut… $95 billion (14 may 2026)
- TechCrunch — Cerebras raises $5.5B… first huge tech IPO of 2026 (14 may 2026)
- CNBC — Cerebras prices IPO above expected range (13 may 2026)
- The Register — Cerebras’ wafer-scale AI bet delivers blockbuster IPO (15 may 2026)
- Bloomberg — Cerebras CEO Feldman’s Stake Hits $3.2 Billion (14 may 2026)
- TechCrunch — OpenAI signs deal worth $10B for compute from Cerebras (14 ene 2026)
- DataCenterDynamics — OpenAI signs $10 billion deal with Cerebras, 750MW (15 ene 2026)
- TECHi — Nvidia’s $20 Billion Groq Deal: What the Acqui-Hire Means
- TSPA Semiconductor — GTC 2026 Outlook: How NVIDIA Is Redefining AI Infrastructure
- Tech Insider — Cerebras IPO: $510M Revenue, $10B OpenAI Deal, $23B Valuation
