TL;DR: Amazon ha bloqueado a Muse, el agente personal de Meta, porque entraba a comprar sin pedir permiso ni decir quién era. Dos semanas después, Meta y Sierra (la empresa de Bret Taylor) han presentado el Personal Agent Protocol, una especie de recepción para que los agentes se identifiquen antes de entrar. Os cuento qué es, qué no es todavía, y por qué yo creo que la pregunta para una pyme ya no es si dejar pasar a los agentes, sino cómo..
Un periodista de The Register le pide a Muse que le busque una silla ergonómica para la oficina, que la meta en el carrito y que llegue hasta el pago.
Muse ni siquiera llega a ver el buscador.
Se encuentra un muro antibots en la puerta de Amazon y se para, porque seguir adelante, le explica al usuario, incumpliría las condiciones de uso de la tienda. Fin del experimento.
Esto pasaba a finales de septiembre, y me parece de esas escenas pequeñas que dentro de unos años contaremos como el principio de algo. Porque lo que estaba intentando hacer Muse no es ciencia ficción: es exactamente lo que va a hacer una parte de vuestros clientes dentro de muy poco, mandar a su agente a comprar por ellos.
Lo que pasó con Muse (y por qué Amazon dio un portazo)
Muse es el agente personal que Meta lanzó en Estados Unidos el 8 de septiembre. No es un chatbot de los de preguntar cosas; compra, paga, lee tu correo y te gestiona la agenda, y cuando un servicio no tiene una puerta técnica para máquinas (una API, para entendernos) entra por el navegador como entrarías tú. El domingo 20 de septiembre por la noche Amazon lo dejó fuera, después de haberle pedido a Meta que sacara a Amazon de la experiencia y de que Meta, según cuenta Tech Times, dijera que no.
Los motivos que da Amazon tienen bastante sentido, la verdad. Que nadie le avisó ni le pidió permiso, que Muse no se identifica como agente mientras navega, y que guarda las credenciales de los clientes (Meta responde que el modelo nunca ve contraseñas ni tarjetas, que están en un almacén seguro aparte).
Y luego está la otra lectura, la del dinero. Amazon ingresó el año pasado más de 68.000 millones de dólares en publicidad. Si un agente entra, compara, compra y se va sin mirar un solo anuncio patrocinado.. pues ya me diréis qué gracia le hace eso a Amazon.
Y aquí viene el recochineo. Amazon tiene su propio agente, Buy for Me, que desde 2025 entra en webs de otras tiendas, elige productos y rellena nombre, dirección y datos de pago del comprador. A esas tiendas las metió por defecto y, si no querían, tenían que darse de baja por correo electrónico. O sea, que las normas que le pide a Meta no se las aplica del todo a sí misma. Ahí lo dejo.
Amazon le ha puesto puertas al campo. Y lo entiendo, es su casa y su negocio, pero el campo va a seguir ahí y cada vez va a haber más gente (bueno, más agentes) queriendo cruzarlo.
El timbre que proponen Meta y Sierra
Esto es un no parar. Después del Model Context Protocol y del Agent to Agent, ahora nos desayunamos con el Personal Agent Protocol.
El 6 de octubre, dos semanas después del portazo, Meta y Sierra presentaron el protocolo (PAP para los amigos). Sierra es la empresa de agentes de atención al cliente que fundaron Bret Taylor, que preside el consejo de OpenAI, y Clay Bavor. La idea de fondo es bastante sencilla de explicar: que los agentes dejen de colarse disfrazados de persona y pasen por recepción, digan quiénes son, para quién trabajan y qué quieren hacer.
¿Cómo funciona? De entrada, el agente puede llegar como invitado, para mirar si hay stock o cuál es la política de devoluciones. Si tiene que tocar algo de tu cuenta, el cliente inicia sesión en la página de la propia empresa y elige si le da al agente permiso solo para mirar o también para hacer cosas, y ese permiso se mantiene aunque la conversación salte de un canal a otro. Por debajo es OAuth, lo mismo que usas cada vez que entras en una web con tu cuenta de Google. Y la empresa puede atender a ese agente de tres maneras, según explica Datafloq: con su web de siempre, con una API, o pasándoselo a su propio agente para cosas más de conversación, como una reclamación de garantía.
Lo que no hace, ojo, es cobrar. Los pagos se quedan en los circuitos de siempre (tarjetas, pasarelas), y Sierra habla de añadirlos más adelante, sin fecha.
En la foto de salida están Shopify, Stripe, Walmart, Genesys y Rocket, entre otros. Amazon no está, claro. Bret Taylor lo resumía en CNBC con una frase muy de quien lleva años en esto: que hasta que exista un estándar, esto es «un poco el caos».
Y el propio Meta, en el texto con el que presentó el protocolo, deja la frase que a mí más me ha hecho pensar de todo este asunto: rechazar a un agente personal es rechazar al cliente que hay detrás
Antes de emocionarnos..
Conviene poner las cosas en su sitio, porque esto todavía está muy verde.
El PAP es por ahora un borrador de especificación, la versión 0.1, que según UCP Checker se publicó el 9 de octubre con el aviso de que cualquier parte puede cambiar. No hay organismo que lo gobierne. Y no es el único que quiere poner las reglas del juego: el mismo día Decagon sacó su propio protocolo de confianza para agentes, y Shopify ya trabaja con Google en el Universal Commerce Protocol, que se ocupa de la parte del carrito y el pedido. Sierra dice que son piezas complementarias. Puede ser. También puede ser el principio de la típica guerra de estándares en la que al final gana el que tenga más clientes, no el mejor diseñado.
Y luego están los números, que enfrían bastante. Según datos de J.P. Morgan que recoge Tech Times, los agentes son menos del 1% del tráfico de las grandes tiendas online, y en Amazon, alrededor del 0,4%. Y según una encuesta que cita Forkast, solo un 3% de los adultos estadounidenses se fía de un agente para cerrar una compra.
Un 3%. O sea, que no, mañana no va a entrar ningún robot a vaciaros el almacén
Mis impresiones a este respecto
Pero yo no me quedaría con ese 3%, sinceramente. Me quedaría con la dirección, que está bastante clara.
Pensad en lo que pasó con las webs a finales de los noventa, o con el móvil diez años después. Al principio era poquísimo tráfico y muchas empresas decían que eso no era para su cliente. Y su cliente, mientras tanto, ya estaba ahí. Con los agentes va a pasar algo parecido, solo que más rápido, porque esta vez no hace falta que el cliente cambie de costumbres: le basta con decirle a su asistente «búscame esto y cómpramelo».
Y no se va a quedar en las compras. Veremos pronto como algo normal la comunicación entre estos agentes, por ejemplo cuando cerremos reuniones y estas se acuerden entre dos agentes que tienen todo el contexto de las agendas de sus dueños. ¿Te imaginas a dos agentes personales negociando un regalo para uno de sus dueños en su aniversario.. surrealista.
Bueno, a lo que iba.
Para una pyme esto tiene una consecuencia muy concreta, y es que Amazon puede permitirse dar un portazo y tú no. Amazon es el destino. Tú, en la mayoría de los casos, eres una de las opciones que el agente va a comparar, y si tu web no le deja entrar, o no entiende tus precios, tus plazos de entrega o tu política de devoluciones, el agente no se va a quejar.. simplemente se irá a la siguiente.
Rechazar al agente es rechazar al cliente. Y lo peor es que ni te vas a enterar de que lo has hecho.
No digo que haya que abrirle la puerta a cualquier bot que llame, ojo. Digo que hay que empezar a decidir con qué condiciones se abre. Qué puede mirar un agente sin identificarse, qué puede hacer con permiso del cliente, y qué no va a poder hacer nunca. Eso es exactamente lo que intenta ordenar este protocolo, y aunque el PAP acabe siendo este o cualquier otro, la pregunta va a ser la misma
Rechazar al agente es rechazar al cliente. Lo que pasa es que hasta ahora ese cliente siempre tenía cara.
¿Y tú? Si mañana el agente de uno de tus clientes entrara en tu web a comprar por él, ¿encontraría lo que necesita para decidir, o se iría a la competencia sin que nadie se enterase?
Déjame tus comentarios, me encantará leerte.
¡Buena semana!
