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Centros de datos en órbita: ¿la nube definitiva para la era de la IA?

“The amount of power to run compute by 2045 will be the base power of the planet right now. The drain on resources is so high, you need to put that compute in space and use the power of the sun…that’s a really good use of space to help save the planet”

¿Y si el futuro de la computación no estuviera en la Tierra… sino sobre nuestras cabezas?

La explosión de la inteligencia artificial está empujando a nuestros centros de datos terrestres al límite. Energía eléctrica, agua para refrigeración, espacio físico… todo se está quedando corto. Y mientras nos acercamos a un cuello de botella energético, una idea audaz empieza a tomar fuerza: mover la nube al espacio.

La chispa de esta exploración me la dio el artículo “AI & Quantum” de Peter H. Diamandis (Metatrend #2, nov. 25), donde se plantea una visión clara: la infraestructura que hoy sostiene a la IA no es escalable sin repensarlo todo. Así que fui a bucear… y encontré que ya hay empresas lanzando servidores al espacio. Literalmente.

¿Por qué subir los centros de datos al espacio?

Energía solar sin interrupciones

En el espacio no hay noche ni nubes: los satélites pueden captar luz solar 24/7. Esto permite alimentar centros de datos con energía constante, sin depender de la red eléctrica terrestre. Según la startup Starcloud, la electricidad orbital podría ser hasta 10 veces más barata que en tierra.

Refrigeración sin agua

Los data centers consumen millones de litros de agua al día para enfriarse. En órbita, el vacío actúa como un radiador natural: el calor se disipa al espacio sin necesidad de torres de enfriamiento ni recursos hídricos. Una solución elegante y sostenible a un problema cada vez más urgente.

Expansión sin límites físicos

En la Tierra necesitas suelo, permisos, líneas eléctricas, normativa ambiental. En el espacio, el crecimiento es cuestión de lanzar más módulos. Nada de vecinos molestos ni restricciones urbanísticas.

Huella ecológica reducida

Un centro de datos orbital no usa agua, ni emite CO₂ durante su operación. Salvo por el lanzamiento inicial, su impacto ambiental es bajísimo. Y como los cohetes reutilizables (como Starship) mejoran, ese costo también va cayendo.

Starship el Blog de salvador Vilalta
Source: SpaceX

¿Entonces por qué no lo hacemos ya?

Refrigerar sigue siendo complicado

Aunque el vacío ayuda, disipar calor a gran escala requiere radiadores enormes y gestión térmica fina. Un error y los chips se sobrecalientan. No hay margen de fallo allá arriba.

Radiación espacial

Fuera de la atmósfera, los componentes se enfrentan a rayos cósmicos, partículas solares y micro‑meteoroides. Necesitan blindaje, redundancia y diseño robusto para sobrevivir años operando solos.

Coste de lanzamiento y ciclo de vida

Lanzar kilos al espacio sigue siendo caro, aunque baje cada año. Y no se puede “hacer mantenimiento”: si algo falla, toca reemplazar el satélite. Por eso se diseñan para durar 3-5 años y luego se reemplazan por versiones nuevas.

Reutilizacion primera etapa booster Starship
Source: SpaceX
Latencia y ancho de banda

Subir datos al espacio y bajarlos toma tiempo. Para entrenamientos masivos de IA puede valer, pero para tareas en tiempo real (como juegos online o trading) la latencia sigue siendo un obstáculo.

¿Qué significa esto para la IA?

Los centros de datos espaciales podrían liberar a la IA de los límites energéticos terrestres. Para tareas como el entrenamiento de modelos gigantes, simulaciones o análisis de big data, esta computación solar en órbita puede ser justo lo que necesitamos.

Además, nacería una nueva categoría: la “nube verde orbital”. Un servicio de IA con menor huella ecológica, mayor resiliencia, sin necesidad de permisos ni infraestructura local.

Startups como Starcloud, en alianza con Crusoe y con apoyo de NVIDIA, ya están poniendo a prueba satélites con GPUs de última generación. La visión es clara: en 10 años podríamos tener una constelación de centros de datos flotando alrededor del planeta, procesando IA de forma limpia y escalable.

Starcloud deployment recreation
Source: Starcloud

Starcloud es una startup con sede en Redmond que se ha propuesto llevar los centros de datos al espacio para resolver el mayor cuello de botella de la IA: la energía. Su primer satélite, Starcloud-1, lanzado en 2025, es un módulo de unos 60 kg con una GPU NVIDIA H100 a bordo, capaz de ofrecer hasta 100 veces más potencia de cómputo que cualquier misión espacial previa y funcionando únicamente con energía solar y refrigeración por radiación al vacío.  La misión es todavía un “laboratorio en órbita” para validar que es posible operar hardware de centro de datos en condiciones extremas, pero su hoja de ruta apunta a data centers de varios gigavatios alimentados por gigantescas matrices solares, y a una nube pública en el espacio en colaboración con Crusoe, que planea ofrecer capacidad GPU comercial desde órbita a partir de 2027.

Starcloud Team
Source: Starcloud

Subir nuestros centros de datos al espacio suena radical, pero quizás sea lo más lógico si queremos seguir escalando la inteligencia artificial sin agotar los recursos del planeta.

Sí, quedan muchos retos: calor, radiación, costes, regulación. Pero si logramos resolverlos, podríamos estar ante una nueva frontera de la infraestructura digital global. Y quién sabe… tal vez en unos años, cuando pidas algo a tu asistente de IA, te estés comunicando con un servidor que orbita la Tierra a 500 km de altura, bañado por el sol eterno del espacio.

¿Lo veremos pronto? Todo apunta a que sí.
¿Vale la pena apostar por ello? ¿Lo ves posible?

Déjame tus comentarios, me encantará leerte

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